El ámbito colombiano
A menudo quisiéramos vernos como una nación potencia, potencia a nivel deportivo, potencia a nivel de recursos naturales, como el país más feliz del mundo o sentir que tan solo figurar en los registros del premio Nobel es suficiente para desarrollarnos como nación. Lejos estamos de imaginar en las urbes, desde sectores en condiciones socialmente reconocidos como en nivel de ventaja, que existen grandes brechas en distintos ámbitos no muy lejos de nuestros círculos. Tal vez a menos de cien metros de distancia encontraremos quién lucha contra la pobreza, la falta de oportunidades, los círculos de mala educación y la falta de recursos para poder superarlas.
Nuestra labor como educomunicadores tiende a rezagarse, no por falta de nuestra propia voluntad, no por falta de formación que complemente nuestros perfiles académicos, tal vez por factores externos al propio proceso de formación, tales como los políticos, económicos, de salud, entre otros.
Así como estos factores proponen grandes dificultades para realizar un proceso de educomunicación, pasando desde la falta de un medio consistente para poder acceder a la información hasta los factores sociales como embarazos adolescentes, existen grandes oportunidades para potenciar las herramientas que se posean. Perez (2019) muestra que más allá de algunos esfuerzos estatales en Colombia para millones de estudiantes la educomunicación que toma como base de su estrategia el uso de la tecnología, es prácticamente un lujo al que no llegan todos.
Según Celia A. en nuestro país la educación cuenta con atrasos muy claros en varios aspectos, por ejemplo económicos y de financiación de la misma, lo cual en los tiempos de confinamiento por la pandemia de la COVID-19 estaría generando una reacción en cadena como problemas de calidad (como se cita en El Tiempo, 2020).
De otro lado, encontramos un sector un poco más privilegiado, que encuentra la forma de aprovechar las nuevas tecnologías para aprender a ritmos diferentes, tal vez acelerados, tal vez con nuevos tipos de materiales y que pueden encontrar concentración multitarea. Estos espacios salieron a flote por mera circunstancialidad, pero ya habiendo aprendido de ellos, es normal que el salto tecnológico sea imparable.
El ser educomunicador en épocas de pandemia generó muchos retos para distintos actores del proceso de aprendizaje, sin duda nos desafía a tener nuevas formas de comunicación, fotos de tareas, guías en papel para calificación manual, otras tantas nos adentraron en el uso de nuevas herramientas web 2.0 que masifican la labor de un solo docente. Al final del día lo más importante es que siempre seremos formadores de personas. Y eso es lo que nos mantiene con el espíritu emprendedor.
Bibliografía:
El Tiempo. (2020, 31 julio). Los problemas en la educación que reveló la pandemia, según expertos. Redacción El Tiempo. https://www.eltiempo.com/vida/educacion/los-problemas-en-la-educacion-que-revelo-la-pandemia-524656
Pérez, O. V. (2019). Educomunicación, a través de la creación audiovisual: tres experiencias en Colombia.

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